01 de octubre de 2005

 

Hasta hoy no había encontrado el lugar ni el momento donde expresar el sentimiento que posiblemente a muchos de nosotros nos inunda desde tu marcha, y no, no es el sentimiento de la desgracia, ni del dolor, esos ya pasaron, todos sabemos que  allí arriba estás bien, muy bien, es tu cumbre más alta, la mas alta de todas y es por eso por lo que sé que allí es donde tu descansas en paz, esperando en la cumbre nuestra llegada como siempre hiciste aquí abajo. 

Hoy el sentimiento que nos inunda es el de la gratitud, gratitud por habernos mostrado el camino hasta la cumbre tanto en las montañas como en la vida, con esfuerzo, con decisión, sin miedo, hacia arriba sin mirar atrás como a ti te gustaba, ese es tu legado hacia  nosotros, la enseñanza de un tipo de vida en la que no existe el escaparate hacia los demás sino a nosotros mismos, como a ti y a tu amigo Alonso os gustaba decir es sólo el hombre contra los elementos. 

Y es por esa gratitud por la que hoy he decidido escribir en esta página lo que muchos de nosotros pensamos y tu jamás ni insinuaste, y es que en Calasparra nació y murió un alpinista-aventurero que tenia la clase de Bonatti y la fuerza de Mallory, que salvaste la vida a montañeros perdidos y que nos enseñaste a todos una forma de vida que ni imaginábamos y que desde entonces no hemos abandonado, que si el destino te hubiera dejado aquí abajo, hoy estaríamos hablando de un ochomilista en Calasparra, un ser humano el cuyo lema era “En la adversidad se forja el carácter” y que desde entonces también es el nuestro, y es por eso que hoy todos te damos las gracias por esa enseñanza que nos dejaste y que no olvidaremos, hasta siempre, un amigo

PD: El día de tu entierro pensé en aplaudir para despedirte como un valiente que se va, pero por las cosas de protocolo que tú muy bien conoces, no sabía si haría bien o mal, así que ya hablaremos.

El Club Alpino Calasparra.
 

Este sitio se actualizó por última vez el 01 de octubre de 2005