Hasta hoy no había encontrado el lugar ni el
momento donde expresar el sentimiento que posiblemente a muchos de
nosotros nos inunda desde tu marcha, y no, no es el sentimiento de la
desgracia, ni del dolor, esos ya pasaron, todos sabemos que allí arriba
estás bien, muy bien, es tu cumbre más alta, la mas alta de todas y es
por eso por lo que sé que allí es donde tu descansas en paz, esperando
en la cumbre nuestra llegada como siempre hiciste aquí abajo.
Hoy el sentimiento que nos inunda es el de la
gratitud, gratitud por habernos mostrado el camino hasta la cumbre tanto
en las montañas como en la vida, con esfuerzo, con decisión, sin miedo,
hacia arriba sin mirar atrás como a ti te gustaba, ese es tu legado
hacia nosotros, la enseñanza de un tipo de vida en la que no existe el
escaparate hacia los demás sino a nosotros mismos, como a ti y a tu
amigo Alonso os gustaba decir es sólo el hombre contra los elementos.
Y es por esa
gratitud por la que hoy he decidido escribir en esta página lo que
muchos de nosotros pensamos y tu jamás ni insinuaste, y es que en
Calasparra nació y murió un alpinista-aventurero que tenia la clase de
Bonatti y la fuerza de Mallory, que salvaste la vida a montañeros
perdidos y que nos enseñaste a todos una forma de vida que ni
imaginábamos y que desde entonces no hemos abandonado, que si el destino
te hubiera dejado aquí abajo, hoy estaríamos hablando de un ochomilista
en Calasparra, un ser humano el cuyo lema era “En la adversidad se forja
el carácter” y que desde entonces también es el nuestro, y es por eso
que hoy todos te damos las gracias por esa enseñanza que nos dejaste y
que no olvidaremos, hasta siempre, un amigo
PD: El día de tu entierro pensé en aplaudir
para despedirte como un valiente que se va, pero por las cosas de
protocolo que tú muy bien conoces, no sabía si haría bien o mal, así que
ya hablaremos.
El Club Alpino Calasparra.