10/01/05

 




 

Bosque de Ribera   por Alonso J. Lozano Lisón

       Escoltando al Río Segura en su tramo medio, encontramos el último vestigio del bosque de ribera o “bosque galería”. Como su nombre indica, la disposición de la exuberante vegetación conforma una galería impenetrable en la que solamente el río puede abrirse paso. 

       Se trata del único bosque caducifolio existente en la Región de Murcia, reducido en la actualidad a menos de 20 Km. de longitud del total de 348,3 Km. que posee el Río Segura desde su nacimiento a Guardamar. Se distribuye entre Cañaverosa, vega arrocera de Calasparra y los Almadenes (Cieza),  aunque quedan otros retazos de bosque de ribera en puntos del Segura y sus afluentes, e incluso puede contemplarse en otras localidades que, como la Rambla de Tobarrillas, mantienen  niveles mínimos de agua. Los asentamientos humanos instalados a orillas de ríos, las obras de ingeniería regulando su caudal, las canalizaciones, la roturación de sus fértiles márgenes han ido reduciendo su distribución hasta el estado actual. 

       El bosque de ribera es un ecosistema maduro, en el que la vegetación impone su fisonomía, sustentada por la presencia del río. En primavera la producción primaria alcanza valores similares a los de un bosque tropical. Se encuentra perfectamente adaptado a las fluctuaciones periódicas del nivel del agua y mantiene un equilibrio dinámico con el mismo. Este tipo de ecosistema se denomina científicamente ripícola. 

                Si el carácter de frontera entre dos ecosistemas (ecotono) imprime una mayor riqueza a los valores biológicos, en el Bosque de Ribera se ve acentuado este efecto por tratarse de una frontera de otras fronteras que contiene él mismo. La disposición de las especies vegetales en bandas paralelas al río, condicionadas por el grado de humedad contenido en el suelo (nivel freático) y proporcionado por el mismo río, así lo asegura. 

VEGETACION 

El avistamiento de un paisaje de bosque de ribera o alguno de sus elementos, nos indica la presencia de agua. El grado de humedad contenido en el suelo varía, disminuyendo, al alejarnos perpendicularmente del curso de agua hacia el interior. 

            La profundidad a que se encuentra el nivel freático, su abundancia y la constancia del mismo, va a seleccionar las especies vegetales en función de las necesidades de agua que tengan, su resistencia mecánica a las avenidas y la capacidad de soportar inundaciones periódicas totales o parciales, disponiéndose de este modo en bandas paralelas al río. 

            La primera banda, la más alejada del curso de agua, raramente llega a inundarse y si sucede es por un corto período de tiempo. El riesgo de crecidas es pues mínimo y la ocupan especies que aprovechan las condiciones de humedad del suelo generadas por el río. Destaca entre los árboles que componen esta franja vegetal los Olmos (Ulmus mínor), atacados recientemente en nuestra región por la grafiosis, enfermedad provocada por el Ceratocystis ulmi que llega a producir la muerte del ejemplar. Se encuentran en el estrato arbustivo y herbáceo especies como las Zarzas (Rubus sp.), Rosales silvestres (Rosa canina), Juncales (Juncus sp.), etc., así como especies provenientes del bosque cercano con Pino Carrasco (Pinus halepensis), Coscojas (Quercus coccifera) o Colúteas (Colutea arborescens). 

         En segundo lugar y ya más próxima al cauce, donde el nivel freático se encuentra más elevado y las crecidas les afectan con más frecuencia, encontramos al Alamo blanco (Pupulus alba) que da nombre a la Alianza de especies que forman el bosque galería. Junto a éste, otras especies arbóreas como el Chopo (Populus nígra), el Fresno (Fraxinus excelsior), el Sauce (Salix sp.), o el Taray (Tamarix sp.) y arbustivas como la Zarzamora (Rubus sp.) y la Zarzaparrilla (Smilax aspera). Se une de este mudo, el estrato arbóreo y el herbáceo al entretejer sus ramas de forma impenetrable. 

         En tercer lugar, una banda, en donde las condiciones son más desfavorables para el asentamiento de estructuras arbóreas al estar directamente afectada por las crecidas naturales de todo río. Vamos a encontrar plantas y arbustos con una estructura flexible como el Sauce (Salix sp.), Espadañas o Aneas (Typha sp.), Cañaverales (Arundo donax), Carrizales (Phragmites sp.), etc. Destaca por su vistosidad el Lirio amarillo o Espadaña fina (Iris pseudacorus). El manto herbáceo va a estar constituido por especies nitrófilas que llegan transportadas por el mismo río. 

         A simple vista puede resultar dificultoso distinguir las distintas franjas de vegetación, por encontrarse muy entremezcladas entre ellas y con el medio circundante. También van a relacionarse con la pendiente de las orillas: allí donde sea máxima pueden incluso desaparecer alguna, siendo más visibles en lugares de pendiente más suave

FAUNA 

          Se conforma de este modo una compleja estructura vegetal en las tres dimensiones espaciales, con gran número de estratos a diferentes alturas del suelo, confiriendo una fisionomía propia al Bosque de Ribera que redunda en una gran riqueza faunística. 

          Las especies corno la Nutria (Lutra lutra), el Turón (Mustela putorius) o la Rata de agua (Arvícola amphibius) entre los mamíferos; el Martín Pescador (Alcedo atthis), Mirlo acuático (Cinclus cinclus), Lavandera cascadeña (Motacilla cinerea) o el Ruiseñor (Luscinia megarhynchos) entre las aves; peces como el Barbo (Barbus sclateri) o la Trucha (Salmo trutta fario); reptiles como el Galápago leproso (Mauremys Leprosa), o las Culebras de agua (Natrix maura y N. natrix); anfibios del grupo de los Anuros (anfibios sin cola) cual es la Rana común (Rana perezi) y el Sapo común (Bufo bufo), se encuentran muy ligadas al medio acuático. 

          Además, el Bosque de Ribera resulta un compendio de especies de la fauna pertenecientes a otros ambientes: bosques, marjales, roquedos o los mismos cultivos circundantes aportan especies que encuentran aquí refugio o lo utilizan corno zona de alimentación, formando un rico puzzle faunístico de gran valor. Podemos contemplar a la llamativa Oropéndola (Oriolus oriolus), acrobáticos bandos de Mitos (Aegithalos caudatus), Pito real o Pájaro carpintero (Picus viridis), Torcecuello (Jyns torquilla), Papamoscas  (Muscicapa hypoleuca y M. Striata), Ruiseñor bastardo (Cettia cetti), Carricero (Acrocephalus scirpaceus), patos corno el Anade real (Anas platyrhynchos), etc. 

        La presencia del Bosque de Ribera determina la formación de gran número de microhábitats, debidos a todas las combinaciones posibles de parámetros tanto físico como químicos del río. La presencia de uta raíz sujetando una piedra provoca diferentes velocidades en la corriente de agua, proporciona sustratos distintos en que puedan fijarse los animales y otras plantas, lo que Conlleva cambios en las cantidades de Oxigeno disuelto el pH, la temperatura, y permite la presencia de otra serie mayor de especies. 

        Se encuentran muy bien representados los invertebrados. Destacan el grupo de Odonatos (Libélulas), Efemorópteros, Coleópteros acuáticos (incluyendo familias como los Ditiscos, Hydrofílidos, Girínidos, etc.). También existe toda suerte de Crustáceos del que destaca el Cangrejo rojo (Cambarus affinus), especie introducida que ha desplazado al endémico Cangrejo ibérico (Austrapotamobius pallipes lusitanicus). Entre los Moluscos la Almeja de río (Unio sp.), la de mayor tamaño y que cada día está más restringida a los tramos del río menos contaminados. 

EL ULTIMO BOSQUE 

A los valores paisajísticos, biológicos o didácticos que poseen los tramos de Bosque de Ribera o Bosque Galería, único y último representante del bosque caducifolio en la Región de Murcia, se suma el valor que como presa natural frente a grandes avenidas de agua, posee. 

        El bosque galería, de naturaleza flexible y con un tupido entramado en su follaje actúa como pantalla natural, permitiendo la acumulación de los materiales arrastrados por las aguas, lo que disminuye sensiblemente la devastadora fuerza de la corriente y permite la sedimentación del limo, fijando con sus raíces los márgenes naturales del río. El agua que inunda los cultivos, una vez desprovista de su fuerza, deposita gran cantidad del limo que lleva en suspensión y que actuando como un fertilizante natural formó en su día la que hoy conocemos como Huerta de Murcia. 

        La desaparición de los bosques de ribera de la Región de Murcia ha sido motivada por  varias razones: la tala de estos árboles para canalizar las orillas de los ríos y controlar así el caudal de sus aguas en las inundaciones: y aprovechamiento de estas tierras  para el cultivo la construcción de embalses; la urbanización de algunas zonas, etc. Sin embargo, todo esto ha contribuido a‘  erosionar los suelos de ribera, a aumentar la velocidad del agua en las avenidas y al desaparecer estos árboles, también ha desaparecido el refugio que tenían muchos animales y tuno de los paisajes más singulares de nuestra región.  

        Sus valores, puestos de manifiesto en innumerables ocasiones por naturalistas y científicos, tuvieron eco en la Campaña de Protección de los Bosques de Ribera llevada a cabo recientemente por el Consejo de Europa, pero que no tuvo un reflejo palpable en la Región de Murcia. La dramática reducción de la distribución del bosque ripícola y de la fauna que alberga, entre la que se encuentra especialmente afectada la Nutria, ya desaparecida de los nos Quípar y Benamor tras las alteraciones sufridas en sus riberas, aconsejan la puesta en marcha de medidas correctoras, tendentes a proteger este ecosistema tan especial.

Alonso J. Lozano Lisón

 

01 de octubre de 2005