Bosque de Ribera
por
Alonso J. Lozano Lisón
Escoltando al
Río Segura en su tramo medio, encontramos el último vestigio del bosque
de ribera o “bosque galería”. Como su nombre indica, la disposición de
la exuberante vegetación conforma una galería impenetrable en la que
solamente el río puede abrirse paso.
Se trata del
único bosque caducifolio existente en la Región de Murcia, reducido en
la actualidad a menos de 20 Km. de longitud del total de 348,3 Km. que
posee el Río Segura desde su nacimiento a Guardamar. Se distribuye entre
Cañaverosa, vega arrocera de Calasparra y los Almadenes (Cieza),
aunque quedan otros retazos de bosque de ribera en puntos del Segura y
sus afluentes, e incluso puede contemplarse en otras localidades que,
como la Rambla de Tobarrillas, mantienen niveles mínimos de agua.
Los asentamientos humanos instalados a orillas de ríos, las obras de
ingeniería regulando su caudal, las canalizaciones, la roturación de sus
fértiles márgenes han ido reduciendo su distribución hasta el estado
actual.
El bosque de
ribera es un ecosistema maduro, en el que la vegetación impone su
fisonomía, sustentada por la presencia del río. En primavera la
producción primaria alcanza valores similares a los de un bosque
tropical. Se encuentra perfectamente adaptado a las fluctuaciones
periódicas del nivel del agua y mantiene un equilibrio dinámico con el
mismo. Este tipo de ecosistema se denomina científicamente ripícola.
Si el
carácter de frontera entre dos ecosistemas (ecotono) imprime una mayor
riqueza a los valores biológicos, en el Bosque de Ribera se ve acentuado
este efecto por tratarse de una frontera de otras fronteras que contiene
él mismo. La disposición de las especies vegetales en bandas paralelas
al río, condicionadas por el grado de humedad contenido en el suelo
(nivel freático) y proporcionado por el mismo río, así lo asegura.
VEGETACION
El avistamiento de un
paisaje de bosque de ribera o alguno de sus elementos, nos indica la
presencia de agua. El grado de humedad contenido en el suelo varía,
disminuyendo, al alejarnos perpendicularmente del curso de agua hacia el
interior.
La
profundidad a que se encuentra el nivel freático, su abundancia y la
constancia del mismo, va a seleccionar las especies vegetales en función
de las necesidades de agua que tengan, su resistencia mecánica a las
avenidas y la capacidad de soportar inundaciones periódicas totales o
parciales, disponiéndose de este modo en bandas paralelas al río.
La primera
banda, la más alejada del curso de agua, raramente llega a inundarse y
si sucede es por un corto período de tiempo. El riesgo de crecidas es
pues mínimo y la ocupan especies que aprovechan las condiciones de
humedad del suelo generadas por el río. Destaca entre los árboles que
componen esta franja vegetal los Olmos (Ulmus mínor), atacados
recientemente en nuestra región por la grafiosis, enfermedad provocada
por el Ceratocystis ulmi que llega a producir la muerte del ejemplar. Se
encuentran en el estrato arbustivo y herbáceo especies como las Zarzas (Rubus
sp.), Rosales silvestres (Rosa canina),
Juncales (Juncus
sp.), etc., así como especies provenientes del bosque cercano con Pino
Carrasco (Pinus halepensis), Coscojas (Quercus coccifera) o Colúteas (Colutea
arborescens).
En segundo
lugar y ya más próxima al cauce, donde el nivel freático se encuentra
más elevado y las crecidas les afectan con más frecuencia, encontramos
al Alamo blanco (Pupulus alba) que da nombre a la Alianza de especies
que forman el bosque galería. Junto a éste, otras especies arbóreas como
el Chopo (Populus nígra), el Fresno (Fraxinus excelsior), el Sauce (Salix
sp.), o el Taray (Tamarix sp.) y arbustivas como la Zarzamora (Rubus sp.)
y la Zarzaparrilla (Smilax aspera). Se une de este mudo, el estrato
arbóreo y el herbáceo al entretejer sus ramas de forma impenetrable.
En tercer lugar, una banda, en donde las
condiciones son más desfavorables para el asentamiento de estructuras
arbóreas al estar directamente afectada por las crecidas naturales de
todo río. Vamos a encontrar plantas y arbustos con una estructura
flexible como el Sauce (Salix sp.), Espadañas o Aneas (Typha sp.),
Cañaverales (Arundo donax), Carrizales (Phragmites sp.), etc. Destaca
por su vistosidad el Lirio amarillo o Espadaña fina (Iris pseudacorus).
El manto herbáceo va a estar constituido por especies nitrófilas que
llegan transportadas por el mismo río.
A
simple vista puede
resultar dificultoso distinguir las distintas franjas de vegetación, por
encontrarse muy entremezcladas entre ellas y con el medio circundante.
También van a relacionarse con la pendiente de las orillas: allí donde
sea máxima pueden incluso desaparecer alguna, siendo más visibles en
lugares de pendiente más suave
FAUNA
Se conforma
de este modo una compleja estructura vegetal en las tres dimensiones
espaciales, con gran número de estratos a diferentes alturas del suelo,
confiriendo una fisionomía propia al Bosque de Ribera que redunda en una
gran riqueza faunística.
Las especies
corno la Nutria (Lutra lutra), el Turón (Mustela putorius) o la Rata de
agua (Arvícola amphibius) entre los mamíferos; el Martín Pescador
(Alcedo atthis), Mirlo acuático (Cinclus cinclus), Lavandera cascadeña (Motacilla
cinerea) o el Ruiseñor (Luscinia megarhynchos) entre las aves; peces
como el Barbo (Barbus sclateri) o la Trucha (Salmo trutta fario);
reptiles como el Galápago leproso (Mauremys Leprosa), o las Culebras de
agua (Natrix maura y N. natrix); anfibios del grupo de los Anuros
(anfibios sin cola) cual es la Rana común (Rana perezi) y el Sapo común
(Bufo bufo), se encuentran muy ligadas al medio acuático.
Además, el
Bosque de Ribera resulta un compendio de especies de la fauna
pertenecientes a otros ambientes: bosques, marjales, roquedos o los
mismos cultivos circundantes aportan especies que encuentran aquí
refugio o lo utilizan corno zona de alimentación, formando un rico
puzzle faunístico de gran valor. Podemos contemplar a la llamativa
Oropéndola (Oriolus oriolus), acrobáticos bandos de Mitos (Aegithalos
caudatus), Pito real o Pájaro carpintero (Picus viridis), Torcecuello (Jyns
torquilla), Papamoscas (Muscicapa hypoleuca y M. Striata), Ruiseñor
bastardo (Cettia cetti), Carricero (Acrocephalus scirpaceus), patos
corno el Anade real (Anas platyrhynchos), etc.
La presencia
del Bosque de Ribera determina la formación de gran número de
microhábitats, debidos a todas las combinaciones posibles de parámetros
tanto físico como químicos del río. La presencia de uta raíz sujetando
una piedra provoca diferentes velocidades en la corriente de agua,
proporciona sustratos distintos en que puedan fijarse los animales y
otras plantas, lo que Conlleva cambios en las cantidades de Oxigeno
disuelto el pH, la temperatura, y permite la presencia de otra serie
mayor de especies.
Se encuentran
muy bien representados los invertebrados. Destacan el grupo de Odonatos
(Libélulas), Efemorópteros, Coleópteros acuáticos (incluyendo familias
como los Ditiscos, Hydrofílidos, Girínidos, etc.). También existe toda
suerte de Crustáceos del que destaca el Cangrejo rojo (Cambarus
affinus), especie introducida que ha desplazado al endémico Cangrejo
ibérico (Austrapotamobius pallipes lusitanicus). Entre los Moluscos la
Almeja de río (Unio sp.), la de mayor tamaño y que cada día está más
restringida a los tramos del río menos contaminados.
EL ULTIMO BOSQUE
A los valores
paisajísticos, biológicos o didácticos que poseen los tramos de Bosque
de Ribera o Bosque Galería, único y último representante del bosque
caducifolio en la Región de Murcia, se suma el valor que como presa
natural frente a grandes avenidas de agua, posee.
El bosque
galería, de naturaleza flexible y con un tupido entramado en su follaje
actúa como
pantalla natural, permitiendo la acumulación de los materiales
arrastrados por las aguas, lo que disminuye sensiblemente la devastadora
fuerza de la corriente y permite la sedimentación del limo, fijando con
sus raíces los márgenes naturales del río. El agua que inunda los
cultivos, una vez desprovista de su fuerza, deposita gran cantidad del
limo que lleva en suspensión y que actuando como un fertilizante natural
formó en su día la que hoy conocemos como Huerta de Murcia.
La
desaparición de los bosques de ribera de la Región de Murcia ha sido
motivada por varias razones: la tala de estos árboles para canalizar
las orillas de los ríos y controlar así el caudal de sus aguas en las
inundaciones: y aprovechamiento de estas tierras para el cultivo la
construcción de embalses; la urbanización de algunas zonas, etc. Sin
embargo, todo esto ha contribuido a‘ erosionar los suelos de ribera, a
aumentar la velocidad del agua en las avenidas y al desaparecer estos
árboles, también ha desaparecido el refugio que tenían muchos animales y
tuno de los paisajes más singulares de nuestra región.
Sus valores,
puestos de manifiesto en innumerables ocasiones por naturalistas y
científicos, tuvieron eco en la Campaña de Protección de los Bosques de
Ribera llevada a cabo recientemente por el Consejo de Europa, pero que
no tuvo un reflejo palpable en la Región de Murcia. La dramática
reducción de la distribución del bosque ripícola y de la fauna que
alberga, entre la que se encuentra especialmente afectada la Nutria, ya
desaparecida de los nos Quípar y Benamor tras las alteraciones sufridas
en sus riberas, aconsejan la puesta en marcha de medidas correctoras,
tendentes a proteger este ecosistema tan especial.
Alonso J. Lozano Lisón